La opción más práctica y versátil
Las cajas fuertes de sobreponer son las más habituales. Se colocan habitualmente en armarios y no requieren obra, lo que las convierte en una solución sencilla de instalar y fácil de recolocar si es necesario.
Integrada en la pared o el suelo, fuera de la vista
Las cajas fuertes de empotrar se instalan en paredes o suelos mediante un pequeño proceso de obra. Su integración en la estructura del inmueble las hace más difíciles de detectar y extraer.
Diseñadas para pasar completamente inadvertidas
Las cajas fuertes camufladas tienen un diseño que imita a otros objetos cotidianos, lo que las hace prácticamente invisibles. Son una opción muy eficaz para quienes buscan discreción máxima.
Protección total frente al fuego
Las cajas fuertes ignífugas están diseñadas para proteger documentos, joyas y objetos de valor en caso de incendio, manteniendo su contenido intacto incluso en situaciones de alta temperatura.